La Raspberry Pi 5 de 8 GB es uno de esos productos tecnológicos que resulta difícil encajar en una categoría concreta. Sobre el papel es una pequeña placa electrónica que apenas ocupa espacio. En la práctica puede convertirse en un ordenador de sobremesa, un servidor doméstico, una consola retro, un centro multimedia, una estación de programación, un sistema de domótica o la base de un proyecto electrónico completamente personalizado.
Y esa es precisamente la razón por la que la familia Raspberry Pi lleva tantos años siendo una referencia para aficionados a la informática y la electrónica.
La Raspberry Pi 5 supuso además un salto importante respecto a generaciones anteriores. Su procesador Broadcom BCM2712 de cuatro núcleos Arm Cortex-A76 a 2,4 GHz, acompañado de una GPU VideoCore VII, ofrece entre dos y tres veces el rendimiento de CPU de la generación anterior según las propias especificaciones de Raspberry Pi.
La versión de 8 GB de RAM que analizamos aquí es especialmente interesante porque permite utilizar la placa en proyectos bastante más exigentes que los que tradicionalmente asociábamos a una Raspberry Pi.
Pero lo realmente interesante no está solamente en sus especificaciones.
Está en todo lo que podemos hacer con ellas.
¿Qué es exactamente una Raspberry Pi 5?
La Raspberry Pi 5 es un ordenador de placa única, también conocido como SBC (Single Board Computer).
La diferencia respecto a un ordenador tradicional es evidente desde el primer vistazo: prácticamente todos sus componentes están integrados en una única placa.
No tenemos una torre.
No tenemos una caja obligatoria.
No tenemos que instalar una placa base, procesador, memoria y tarjeta gráfica por separado.
La propia placa integra el procesador, la memoria, las conexiones USB, la conectividad inalámbrica, la salida de vídeo, Ethernet y los conectores necesarios para ampliar sus posibilidades.
Y ahí está buena parte de su atractivo.
Puedes comprar una placa relativamente pequeña y terminar construyendo con ella algo que, en funcionalidad, se parece mucho a un ordenador convencional.
La Raspberry Pi 5 incorpora además un GPIO de 40 pines, lo que permite conectarla con sensores, botones, motores, pantallas y multitud de componentes electrónicos.
Por eso no es simplemente un ordenador barato.
Es también una plataforma para experimentar.
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Raspberry Pi 5 de 8 GB: características principales
La versión de 8 GB cuenta con unas especificaciones que hace unos años habrían parecido difíciles de imaginar en una placa de este tamaño.
Entre las más importantes encontramos:
- Procesador Broadcom BCM2712.
- Cuatro núcleos Arm Cortex-A76 a 2,4 GHz.
- 8 GB de memoria LPDDR4X-4267.
- GPU VideoCore VII.
- Compatibilidad con OpenGL ES 3.1 y Vulkan.
- Decodificación HEVC hasta 4Kp60.
- Dos salidas micro-HDMI con posibilidad de utilizar dos pantallas 4K a 60 Hz.
- Wi-Fi de doble banda 802.11ac.
- Bluetooth 5.0 y Bluetooth Low Energy.
- Gigabit Ethernet.
- Dos puertos USB 3.0.
- Dos puertos USB 2.0.
- Ranura microSD.
- PCI Express 2.0 x1.
- Conector GPIO de 40 pines.
- Dos interfaces MIPI de cuatro líneas para cámaras y pantallas.
- Alimentación mediante USB-C.
- Botón de encendido.
- Conexión para reloj de tiempo real.
La lista es bastante impresionante si tenemos en cuenta el tamaño de la placa.
Pero hay dos elementos que merecen una explicación especial: los 8 GB de RAM y el PCIe.
¿Para qué sirven realmente los 8 GB de RAM?
Una de las dudas más habituales cuando aparecen diferentes versiones de una Raspberry Pi es si merece la pena pagar por más memoria.
La respuesta depende del uso.
La RAM no hace que automáticamente un ordenador sea el doble de rápido.
Su función es permitir que el sistema operativo y las aplicaciones mantengan más información disponible para trabajar sin recurrir constantemente al almacenamiento.
En un proyecto sencillo, 4 GB pueden ser suficientes.
Pero si queremos utilizar la Raspberry Pi como ordenador de escritorio, ejecutar muchas aplicaciones simultáneamente, trabajar con máquinas virtuales, utilizar servidores o experimentar con determinadas herramientas de inteligencia artificial, disponer de 8 GB proporciona bastante más margen.
Es importante diferenciar, por tanto, entre potencia de procesamiento y cantidad de memoria.
El procesador determina en gran medida cuánto trabajo puede realizar la CPU.
La RAM determina cuánto espacio de trabajo tiene disponible el sistema.
Una analogía sencilla sería imaginar una mesa de trabajo.
Un procesador rápido sería un trabajador capaz de realizar tareas rápidamente.
La RAM sería el tamaño de la mesa.
Aunque tengas un trabajador muy rápido, si la mesa es diminuta tendrás que estar retirando continuamente cosas para poder colocar otras.
Con 8 GB tenemos una mesa bastante más grande.
¿Puede la Raspberry Pi 5 sustituir a un PC?
Aquí la respuesta es mucho más interesante que un simple sí o no.
Para determinadas tareas, sí. Para otras, no.
La Raspberry Pi 5 puede utilizar un sistema operativo de escritorio y conectarse a teclado, ratón y monitor.
De hecho, Raspberry Pi destaca precisamente la mejora de experiencia de escritorio de esta generación. La compañía describe Raspberry Pi 5 como un ordenador completo orientado tanto al uso doméstico como profesional.
Podemos utilizarla para:
- navegar por Internet;
- escribir documentos;
- programar;
- administrar servidores;
- utilizar aplicaciones Linux;
- reproducir contenido multimedia;
- aprender informática;
- realizar proyectos electrónicos.
Sin embargo, no debemos esperar el rendimiento de un ordenador de sobremesa moderno con un procesador x86 de gama media o alta.
Tampoco es una máquina pensada para jugar a los últimos títulos AAA de PC.
Su principal virtud es otra:
hace muchas cosas razonablemente bien y permite personalizar prácticamente todo.
El gran cambio de la Raspberry Pi 5: PCI Express
Una de las mejoras menos visibles pero más interesantes de esta generación es la incorporación de una interfaz PCI Express 2.0 x1.
Esto permite conectar dispositivos de almacenamiento de alta velocidad mediante accesorios compatibles, como los HAT destinados a unidades M.2.
¿Por qué es importante?
Porque tradicionalmente muchas Raspberry Pi utilizaban la microSD como almacenamiento principal.
Una tarjeta microSD es muy cómoda y barata, pero un SSD NVMe puede ofrecer un comportamiento mucho más parecido al de un ordenador moderno.
Podemos instalar el sistema operativo en una unidad SSD y utilizar la Raspberry Pi como un pequeño ordenador mucho más rápido en determinadas operaciones.
Esto abre una posibilidad especialmente interesante:
Convertir la Raspberry Pi 5 en un pequeño PC con SSD NVMe
La idea es sencilla.
Utilizamos un adaptador M.2 compatible con Raspberry Pi 5, conectamos un SSD NVMe y configuramos el sistema para arrancar desde él.
La propia Raspberry Pi dispone de una interfaz PCIe destinada a este tipo de expansión.
Y esto es mucho más importante de lo que parece.
Una Raspberry Pi con SSD deja de sentirse tanto como una pequeña placa experimental y empieza a comportarse más como un ordenador convencional.
¿MicroSD o SSD NVMe?
Para un proyecto sencillo, la microSD continúa siendo una opción perfectamente válida.
Pero si vamos a utilizar la Raspberry Pi intensivamente, un SSD NVMe resulta mucho más atractivo.
La diferencia no se limita a la velocidad.
Un SSD puede ofrecer también una experiencia más consistente cuando el sistema realiza muchas operaciones de lectura y escritura.
Por ejemplo, si utilizamos la Raspberry Pi como:
- servidor;
- NAS;
- ordenador de escritorio;
- servidor web;
- sistema de bases de datos;
- máquina de desarrollo;
el almacenamiento rápido puede marcar una diferencia importante.
La Raspberry Pi 5 necesita refrigeración
Aquí encontramos uno de los puntos que más conviene tener en cuenta antes de comprarla.
La Raspberry Pi 5 es bastante más potente que sus predecesoras y eso también significa que genera más calor.
Raspberry Pi recomienda utilizar refrigeración activa para obtener el mejor rendimiento. La propia compañía señala que el nuevo modelo funciona mejor con refrigeración activa y ofrece una carcasa oficial con ventilador integrado.
Esto no significa que la placa vaya a quemarse si la encendemos sin ventilador.
Significa que cuando realizamos tareas exigentes durante períodos prolongados, la temperatura puede convertirse en un factor limitante.
Y aquí aparece un concepto interesante de informática:
¿Qué es el thermal throttling?
Cuando un procesador alcanza temperaturas demasiado elevadas, puede reducir automáticamente su frecuencia.
De esta forma disminuye el consumo y la temperatura.
El resultado es que el ordenador continúa funcionando, pero puede perder rendimiento.
Es algo que ocurre en ordenadores, teléfonos móviles, consolas y prácticamente cualquier dispositivo electrónico moderno.
Por eso una buena refrigeración no sirve únicamente para proteger el hardware.
También sirve para mantener el rendimiento.
Raspberry Pi 5 y dos monitores 4K
Otra característica bastante llamativa es su capacidad gráfica.
La Raspberry Pi 5 puede manejar dos pantallas 4K a 60 Hz mediante sus salidas micro-HDMI.
Para una placa tan pequeña, es una capacidad sorprendente.
Esto abre posibilidades para utilizarla como:
- ordenador de oficina;
- estación de programación;
- terminal de información;
- panel de monitorización;
- centro multimedia;
- sistema de señalización digital.
Por supuesto, la experiencia dependerá de las aplicaciones utilizadas y de la carga de trabajo.
Pero demuestra hasta qué punto ha evolucionado la informática de bajo coste.
Una Raspberry Pi como servidor doméstico
Uno de los proyectos más interesantes que podemos hacer con esta placa es convertirla en un servidor doméstico.
Y aquí empieza una de las grandes ventajas de Linux.
Podemos instalar servicios que funcionen permanentemente y acceder a ellos desde otros dispositivos de nuestra red.
Por ejemplo:
Servidor de archivos
Podemos utilizarla para compartir archivos entre ordenadores.
Servidor web
Podemos alojar una página web o utilizarla para desarrollar y probar una web antes de publicarla.
Servidor multimedia
Puede utilizarse como centro para gestionar determinados contenidos multimedia.
VPN doméstica
También podemos utilizar una Raspberry Pi para crear determinados servicios de red y acceder de forma segura a nuestra red doméstica cuando estamos fuera.
Servidor de automatización
Podemos centralizar sensores, dispositivos inteligentes y automatizaciones.
Y aquí es donde una Raspberry Pi empieza a demostrar que no necesitas un ordenador enorme para montar servicios bastante sofisticados.
Raspberry Pi y domótica: el cerebro de una casa inteligente
Otra de las aplicaciones más interesantes es la domótica.
La Raspberry Pi puede comunicarse con sensores y otros dispositivos y actuar como centro de control.
Podemos imaginar un sistema capaz de:
- medir temperatura;
- detectar movimiento;
- controlar iluminación;
- registrar consumo eléctrico;
- controlar determinados dispositivos;
- mostrar información en una pantalla;
- ejecutar automatizaciones.
El GPIO de 40 pines facilita además la conexión con diferentes componentes electrónicos.
Y aquí aparece una de las grandes diferencias respecto a un ordenador convencional.
En un PC normal podemos instalar software.
En una Raspberry Pi podemos instalar software y conectar físicamente el ordenador con el mundo real.
Un pequeño ordenador que también puede aprender electrónica
Esta característica explica buena parte de su éxito educativo.
Podemos utilizar la Raspberry Pi para aprender Python y, al mismo tiempo, controlar un LED.
Después podemos añadir un sensor.
Más adelante un motor.
Después una pantalla.
Y finalmente podemos crear un proyecto completo.
El aprendizaje deja de ser únicamente teórico.
Es posible escribir unas líneas de código y ver cómo algo físico responde.
Esto convierte a la Raspberry Pi en una herramienta especialmente interesante para estudiantes y personas que quieren introducirse en la programación.
¿Qué proyectos puedes hacer con una Raspberry Pi 5 de 8 GB?
Las posibilidades son enormes.
Pero algunos proyectos destacan especialmente.
1. consola retro
Es probablemente uno de los usos más populares.
Una Raspberry Pi puede convertirse en una consola retro utilizando sistemas especializados como Batocera, Recalbox o RetroPie.
Y aquí CajonDesaxtre ya tiene contenido relacionado con este mundo.
Por ejemplo, puedes consultar nuestra guía sobre la Raspberry Pi Zero W, donde explicamos otras posibilidades de la familia Raspberry Pi.
La Raspberry Pi 5, por su mayor potencia, permite además abordar sistemas de emulación más exigentes que las generaciones anteriores.
2. Máquina recreativa
Este es uno de los proyectos más divertidos.
Podemos construir una pequeña máquina arcade utilizando:
- Raspberry Pi;
- pantalla;
- botones;
- joystick;
- interfaz USB;
- altavoces;
- estructura de madera.
De hecho, en CajonDesaxtre tenemos una guía sobre los materiales necesarios para montar una recreativa con Raspberry Pi por HDMI.
Y también puedes consultar nuestro tutorial sobre cómo montar el cableado de una recreativa con Raspberry Pi.
Aquí se entiende perfectamente la filosofía de Raspberry Pi: la placa no es el proyecto.
Es el cerebro del proyecto.
3. Servidor doméstico
Con 8 GB de RAM podemos plantearnos proyectos de servidor bastante más ambiciosos.
Por ejemplo, podemos experimentar con:
- Docker;
- servidores web;
- bases de datos;
- almacenamiento en red;
- servicios multimedia;
- herramientas de monitorización.
Esto convierte la Raspberry Pi en una excelente máquina para aprender administración de sistemas.
4. Ordenador de escritorio
Con Raspberry Pi OS podemos utilizarla como ordenador convencional.
Conectamos:
- monitor;
- teclado;
- ratón;
- almacenamiento;
- red.
Y tenemos un pequeño ordenador Linux completamente funcional.
5. Centro multimedia
También podemos utilizarla conectada al televisor para reproducir contenido multimedia.
Su capacidad de salida de vídeo 4K hace que resulte especialmente interesante para este tipo de proyectos.
Raspberry Pi 5 e inteligencia artificial
Aquí tenemos uno de los temas más interesantes actualmente.
La inteligencia artificial está provocando que cada vez más dispositivos intenten realizar parte del procesamiento localmente.
Esto se conoce como edge AI o inteligencia artificial en el borde.
La idea es sencilla:
En lugar de enviar todos los datos a un servidor remoto, determinados cálculos pueden realizarse directamente en el dispositivo.
Esto puede aportar ventajas de:
- privacidad;
- velocidad de respuesta;
- reducción de tráfico;
- funcionamiento sin conexión permanente;
- menor dependencia de servicios externos.
La Raspberry Pi 5 puede utilizarse para experimentar con determinados modelos y aplicaciones de IA, aunque hay que diferenciar entre ejecutar pequeños modelos o inferencias concretas y pretender que una Raspberry Pi sustituya a una GPU moderna de ordenador.
Para proyectos más exigentes existen además aceleradores específicos que pueden conectarse mediante interfaces de expansión.
Esto está haciendo que la Raspberry Pi sea cada vez más interesante también para experimentar con visión artificial, reconocimiento de imágenes y automatización inteligente.
De los primeros modelos a la Raspberry Pi 5
Para entender el éxito de la Raspberry Pi hay que mirar un poco atrás.
La primera Raspberry Pi apareció en 2012 con una idea muy sencilla: crear un ordenador económico que ayudara a acercar la programación y la informática a más personas.
Con el paso de los años, la familia fue evolucionando.
Llegaron modelos más rápidos.
Más memoria.
Wi-Fi.
Bluetooth.
USB 3.
Gigabit Ethernet.
Mejores capacidades gráficas.
Y finalmente una Raspberry Pi 5 que ya se encuentra muy lejos de aquellos primeros ordenadores diminutos.
La propia Raspberry Pi señala que el modelo 5 ofrece entre dos y tres veces el rendimiento de CPU de Raspberry Pi 4, además de importantes mejoras en gráficos y conectividad.
La evolución es interesante porque demuestra algo que ha ocurrido muchas veces en informática:
la potencia que antes necesitaba un ordenador grande termina llegando a dispositivos cada vez más pequeños.
¿Qué sistema operativo utiliza?
El sistema operativo principal es Raspberry Pi OS, basado en Debian.
Actualmente Raspberry Pi indica compatibilidad con Raspberry Pi OS Trixie y con la versión anterior Bookworm, mientras que versiones anteriores a Bookworm no son compatibles con Raspberry Pi 5.
Pero una de las ventajas del ecosistema Raspberry Pi es que no estamos obligados a utilizar exclusivamente un único sistema operativo.
Dependiendo del proyecto podemos encontrar distribuciones y sistemas específicos para:
- servidores;
- centros multimedia;
- emulación;
- seguridad;
- domótica;
- programación;
- redes.
Esto convierte la placa en una plataforma muy flexible.
¿Qué fuente de alimentación necesita?
Este punto es especialmente importante.
La Raspberry Pi 5 requiere más alimentación que generaciones anteriores.
Raspberry Pi recomienda una fuente USB-C de 5 V y 5 A, con una potencia de hasta 27 W, para aprovechar correctamente el dispositivo. La compañía también advierte de que utilizar una fuente insuficiente puede provocar problemas, especialmente con periféricos conectados.
Esto es algo que muchos usuarios principiantes pasan por alto.
Compran una placa potente y después intentan alimentarla con un cargador USB antiguo que tenían por casa.
Puede funcionar en determinadas circunstancias, pero no es la mejor opción.
Si queremos aprovechar realmente una Raspberry Pi 5, la alimentación debe estar a la altura del hardware.
¿Raspberry Pi 5 de 4 GB u 8 GB?
Esta es probablemente una de las decisiones más interesantes.
Raspberry Pi 5 de 4 GB
Puede ser suficiente para:
- navegación;
- programación;
- ofimática;
- proyectos electrónicos;
- servidores sencillos;
- emulación;
- automatización.
Raspberry Pi 5 de 8 GB
Tiene más sentido si queremos:
- utilizar muchas aplicaciones simultáneamente;
- trabajar con software más exigente;
- montar servicios adicionales;
- utilizar contenedores;
- experimentar con IA;
- crear proyectos que necesiten más memoria;
- utilizarla como ordenador principal.
No obstante, los 8 GB no hacen milagros.
Si una aplicación necesita mucha potencia gráfica o una GPU especializada, disponer de más RAM no soluciona ese cuello de botella.
¿Merece la pena comprar una Raspberry Pi 5 en 2026?
La respuesta es bastante clara si sabemos qué estamos buscando.
Raspberry Pi 5 continúa siendo una plataforma muy interesante porque combina potencia, tamaño, consumo, comunidad y capacidad de expansión.
Además, Raspberry Pi ha confirmado una vida de producción prolongada: el modelo está previsto que permanezca en producción al menos hasta enero de 2036.
Esto es importante para proyectos a largo plazo.
No estamos comprando una plataforma que vaya a desaparecer en unos meses.
Existe un ecosistema enorme de software, accesorios, tutoriales y comunidades alrededor de Raspberry Pi.
Y eso tiene un valor enorme cuando estamos construyendo un proyecto.
Lo mejor y lo peor de la Raspberry Pi 5 de 8 GB
Lo mejor
- Muchísima potencia para su tamaño.
- 8 GB de RAM.
- Excelente conectividad.
- Dos salidas 4K.
- Wi-Fi y Bluetooth integrados.
- GPIO de 40 pines.
- PCIe para almacenamiento rápido.
- Gran comunidad.
- Enorme cantidad de accesorios.
- Puede utilizarse tanto para aprender como para proyectos avanzados.
- Puede convertirse en un ordenador, servidor o dispositivo electrónico.
Lo peor
- Necesita una fuente de alimentación adecuada.
- La refrigeración activa es recomendable.
- La placa por sí sola no incluye caja, almacenamiento ni periféricos.
- El almacenamiento microSD no ofrece la misma experiencia que un SSD.
- Algunos proyectos requieren accesorios adicionales.
- No puede competir con un PC moderno en determinadas tareas pesadas.
Conclusión: la Raspberry Pi 5 no es un ordenador, es una plataforma
La Raspberry Pi 5 de 8 GB es uno de esos productos en los que las especificaciones técnicas cuentan solo una parte de la historia.
Sí, tenemos un procesador de cuatro núcleos a 2,4 GHz.
Sí, tenemos 8 GB de RAM.
Sí, tenemos Wi-Fi, Bluetooth, Gigabit Ethernet, USB 3, vídeo 4K y PCIe.
Pero su verdadera ventaja es otra.
Podemos decidir qué queremos construir con ella.
Puede convertirse en una consola.
En un servidor.
En un ordenador Linux.
En una máquina recreativa.
En un sistema de domótica.
En un centro multimedia.
En un dispositivo de inteligencia artificial.
En una estación de programación.
O en algo que todavía ni siquiera se nos ha ocurrido.
Ese es el motivo por el que Raspberry Pi sigue teniendo algo que muchos ordenadores convencionales han perdido: invita a experimentar.
No compras solamente un ordenador terminado.
Compras una pequeña plataforma sobre la que puedes construir tu propio ordenador.
Y si la versión de 8 GB tiene sentido para ti dependerá del proyecto. Para tareas básicas quizá sea suficiente una variante con menos memoria. Pero si quieres utilizarla como ordenador de escritorio, servidor, plataforma de desarrollo o máquina capaz de asumir varios servicios simultáneamente, los 8 GB de RAM ofrecen un margen muy interesante.
En definitiva, si buscas algo que simplemente funcione al sacarlo de la caja, existen opciones más sencillas.
Si lo que quieres es aprender, experimentar, construir y transformar una pequeña placa en prácticamente cualquier cosa, pocas plataformas resultan tan interesantes como una Raspberry Pi 5.


